Hoy es jueves. En la mañana tuve clase de inglés, como todos los jueves. Mis compañeros no asistieron, entonces eramos solamente mi profe y yo. Ella es mi amiga y mi Sensei: Es mi amiga porque cuando llegué a ésta nueva ciudad, sola, ella me abrió las puertas de su casa y de su familia, Y es mi Sensei porque además me abrió las puertas de su corazón para ayudarme a mejorar mi inglés. Igual que otro Sensei justo antes que ella, gracias a quien pude salir del hoyo negro en el que me encontraba. Con ellos confirmé lo que leí en Kokoro unos años atrás, cuando otro gran amigo y Sensei me lo trajo de vuelta de su viaje a Estados Unidos: que uno puede encontrar un Sensei en el lugar y en el momento menos esperados.
Sabes que encontraste un sensei porque sientes el I Shin Den Shin. Como muchas expresiones japonesas, ésta es algo difícil de explicar con palabras, y más con palabras occidentales, pero voy a intentarlo. Durante tu aprendizaje comienzas a sentir que estás siendo guiado por la senda que te lleva al sitio al que quieres llegar, incluso cuando no estés muy seguro de cuál sea ese lugar. Esta persona aparece cuando estás listo para ello y no cuando tu lo quieres o porque lo estés buscando. Incluso a veces llega cuando no te has convencido de que estás listo para su enseñanza. Para resumir, un Sensei aparece en tu vida para guiarte cuando estás perdido y no confías lo suficiente en ti mismo. Ellos pueden ver algo que tú aún no.
La clase de inglés fue magnífica. Claro, siempre lo son porque mi profe se esmera muchísimo en prepararlas, eso se nota. Pero hoy sucedió algo inesperado. Ella me pidió seleccionar una canción en Inglés, la que quisiera, para trabajar durante la clase. Yo seleccioné Brilliant Disguise, del Boss. El proceso del ejercicio fue tan sencillo como profundo. Usamos la primera estrofa. Leí la letra mentalmente, la entendí, la leí en voz alta, mi profe corrigió mi pronunciación, la escuché y leí de nuevo pero con Closed Caption y por último la canté con Karaoke.
La repetición de este proceso varias veces durante la clase de una hora aproximadamente, dio como resultado que yo fuera capaz de algo que jamás en mi vida había pensado que pudiera hacer. Cantar en Inglés, sola, sin pista, y de una forma casi perfecta (omitiendo el pequeño detalle mi voz, claro está). Supe que había sido de forma casi perfecta, por las lágrimas que se asomaron en ese momento. No solamente en mis ojos, también en los de mi profe, aún cuando ambas, creo que debido a los condicionamientos sociales que todos tenemos con relación a exponer ese tipo de emociones, tratamos de ocultarlo.
De ahí en adelante fue un día maravilloso. Tuve momentos sorprendentes que tal vez alguna vez exponga en otro intento de escrito. Pero hasta aquí solo quería hacer uso de la palabra escrita para transmitir lo que pienso que es el verdadero sentido de la enseñanza. Magia pura, de corazón a corazón.
Pensándolo bien, creo que todo comenzó cuando me trasnoche viendo Whiplash de nuevo.
Sabes que encontraste un sensei porque sientes el I Shin Den Shin. Como muchas expresiones japonesas, ésta es algo difícil de explicar con palabras, y más con palabras occidentales, pero voy a intentarlo. Durante tu aprendizaje comienzas a sentir que estás siendo guiado por la senda que te lleva al sitio al que quieres llegar, incluso cuando no estés muy seguro de cuál sea ese lugar. Esta persona aparece cuando estás listo para ello y no cuando tu lo quieres o porque lo estés buscando. Incluso a veces llega cuando no te has convencido de que estás listo para su enseñanza. Para resumir, un Sensei aparece en tu vida para guiarte cuando estás perdido y no confías lo suficiente en ti mismo. Ellos pueden ver algo que tú aún no.
La clase de inglés fue magnífica. Claro, siempre lo son porque mi profe se esmera muchísimo en prepararlas, eso se nota. Pero hoy sucedió algo inesperado. Ella me pidió seleccionar una canción en Inglés, la que quisiera, para trabajar durante la clase. Yo seleccioné Brilliant Disguise, del Boss. El proceso del ejercicio fue tan sencillo como profundo. Usamos la primera estrofa. Leí la letra mentalmente, la entendí, la leí en voz alta, mi profe corrigió mi pronunciación, la escuché y leí de nuevo pero con Closed Caption y por último la canté con Karaoke.
La repetición de este proceso varias veces durante la clase de una hora aproximadamente, dio como resultado que yo fuera capaz de algo que jamás en mi vida había pensado que pudiera hacer. Cantar en Inglés, sola, sin pista, y de una forma casi perfecta (omitiendo el pequeño detalle mi voz, claro está). Supe que había sido de forma casi perfecta, por las lágrimas que se asomaron en ese momento. No solamente en mis ojos, también en los de mi profe, aún cuando ambas, creo que debido a los condicionamientos sociales que todos tenemos con relación a exponer ese tipo de emociones, tratamos de ocultarlo.
De ahí en adelante fue un día maravilloso. Tuve momentos sorprendentes que tal vez alguna vez exponga en otro intento de escrito. Pero hasta aquí solo quería hacer uso de la palabra escrita para transmitir lo que pienso que es el verdadero sentido de la enseñanza. Magia pura, de corazón a corazón.
Pensándolo bien, creo que todo comenzó cuando me trasnoche viendo Whiplash de nuevo.

